Origen y Contexto
de la Obra
Cómo comenzó la Guerra de TroyaLas Muchas Caras de Helena
El Dúo Dinámico
Richard Strauss y su libretista Hugo von Hofmannsthal formaron una de las asociaciones más interesantes en la historia de la ópera. Aunque vivían en dos ciudades distintas y raramente se encontraban cara a cara, trabajaron juntos en seis óperas, en una colaboración que duró más de veinticinco años. Sus cartas constituyen uno de los registros más integrales de una asociación artística de aquel período histórico.Como artistas, Strauss y Hofmannsthal fueron hechos el uno para el otro. Las primeras cuatro óperas del dúo fueron todos dramas románticos. Pero se cansaron del estilo, especialmente después de la creación frustrante de Die Frau ohne Schatten (La Mujer sin Sombra). A pesar del entusiasmo de Hofmannsthal, su libreto resultó ser un desafío abrumador, tanto para sus oyentes como para el compositor.
Por lo tanto, Strauss luchó por convertir este libreto en un artículo coherente, empleando música de estilo denso y romántico para complementar el carácter igualmente pesado del texto. Poco antes del estreno, Strauss le dijo a Hofmannsthal, "Frau ohne Schatten será la última ópera romántica”.
Para Die Ägyptische Helena (La Helena Egipcia), Strauss y Hofmannsthal vislumbraron una comedia musical liviana, basada a grosso modo en la mitología, con elementos satíricos y hasta burlescos. Strauss hasta pidió duendes para ser agregados al libreto, a fin de poder crear desde un ballet hasta un ensamble cómico de duendes. Con el correr del tiempo, se hizo obvio que el concepto entero de una opereta cómica tendría que ser abandonado completamente.
El relato de Helena en Egipto, con derecho a conchas marinas mágicas y una banda de duendes, parece, a primera vista, la elección perfecta para una comedia ligera. Pero la historia que el dúo creó sobre Helena de Troya, que también contiene adulterio, celos, desesperación, amor eterno y, definitivamente, perdón, requiere un tratamiento musical completamente diferente. Mientras más se involucraban, más se puso en evidencia que el tema escogido no permitiría que siguiesen adelante con la comedia. No podían, en forma responsable, tornar lo que intrínsicamente serio en gracioso.
A pesar de que algunos elementos cómicos sobrevivieron hasta la versión final de Die Ägyptische Helena, el clima general de la obra es definitivamente el de un romanticismo serio y contemplativo. Strauss y Hofmannsthal escogieron ser fieles a la temática de su arte, como debe hacer todo gran artista, y el resultado no es nada menos que una obra maestra.
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